09 octubre 2017

La llamada

Sábado.

Rondaban las cuatro de la tarde.

Patricia, tendida en la cama, tenía las narices dentro del último libro de Carlos Ruiz Zafón, el laberinto de los espíritus. Maravillada por el personaje de Alicia Gris devoraba las páginas una a una sin mesura. Imaginando cada detalle como si pudiese verlo en primera persona. Estaba tan inmersa en aquel pequeño demonio que conseguía oler su fragancia, imaginar su voz, su mirada, sus gestos...

De repente, algo le hizo despertar. Una canción de Estricnina sonaba en su iPhone. Al mirar el nombre en la pantalla se sonrió. Los ojos adquirieron un brillo espectacular y las pupilas se le dilataron. El pulso se le aceleró en fracción de media milésima de segundo. Puso el marcapáginas en el libro, se aclaró la voz, corrió el icono de descolgar y se llevó el auricular a la oreja.

- ¡Hola! ¿Qué tal? - Se llevó la mano a la boca para que su interlocutor no advirtiera el exceso de emoción.

Una voz masculina con acento andaluz contestó al otro lado del teléfono. También con la misma emoción.

- ¡Muy bien guapa! Estoy de paella en un campo. ¿Tú qué tal?

- ¿De paella? ¡Que morro! Fíjate que hoy tenía antojo de paella, pero mi madre ha puesto de comer arroz a la cubana... al menos he comido arroz. - Soltaron una risa tonta - Si estuvieras aquí... te iba a hacer quemar hasta el último grano.

- Umm y yo quiero que me quemes enterito.

- ¿Entero? No, hombre entero no ¿A quién le voy a cantar canciones de reggaeton si no?

- Espera ¿Reggaetón? ¿Eso en qué parte del contrato lo pone?

- En la letra pequeña...

- ¡Ya me lo dijo a mí mi madre! No te fíes nunca ni de las mujeres, ni de los bancos. - rió - Pero bueno... ¡Lo que tú quieras! Yo me dejo tó pa ti chochete, 

- Pídeme lo que quieras...

- ¡Vente conmigo!

- Recuerda lo que dijo tu madre: "No te fíes nunca ni de las mujeres, ni de los bancos" ¿Y aun así quieres que me vaya contigo?

- Si. Más vale tener cicatrices por valiente que la piel intacta por cobarde.

- Yo te curaría todas las cicatrices. Pero del mismo modo, también podría hacerte polvo.

- Eso ya está en tí. Yo me daría entero, me vaciaría... si no es suficiente para ti ya es algo que tú tienes que valorar. Honestidad, fidelidad, estabilidad... te daría eso y mucho más.

- A mi me basta con cualquier tontería. Con que me sonrías una vez...

- Que me hagas polvo es algo que valorarás si vale la pena que lo hagas o no. Te sonreiría todas las mañanas al despertar. Te besaría todas las noches al dormir. Te cuidaría y estaría a tu lado todo el tiempo. La vida no será fácil. Yo no seré fácil. Pero seré íntegro, sincero y honesto. No tengo dobles caras, no juego con dobles barajas... Pero también tengo mi carácter, mis enojos, mis enfados... Pero si tengo un abrazo tuyo, me derrito.

- ¡Así me enamoro yo! Y tú no crees en estas cosas - se rió - Habría que añadir otro punto más a la letra pequeña...

- ¿Si? ¿Cuál hay que añadir? Que yo no crea, no quiere decir que no sea así.

- En caso de enamoramiento consulte a su psiquiatra ¿Podría ser?

Rieron a carcajadas. De repente se hizo un silencio, el chico contestó con seriedad.

- Siempre he sido así, pero la desconfianza en las relaciones han sido lo que me han llevado a pensar que nadie se enamoraría de mi. - Soltó una risotada sarcástica - Lo mejor de enamorarse, es que la locura es el estado más sensato que existe.

- Si tú lo dices... Hace mucho que no creo en esas cosas - rió por no llorar - Sigo soñando con el romanticismo pero... creo que ese no es mi sino. ¿Sabes? Volveros locos, ser un huracán y después disiparse. Como si no hubiera pasado nada.

- Bueno, la cosa no es creer en el romanticismo o no... Es tenerlo, vivirlo, experimentarlo.. Muy mal por no creer en tu sino. Puedes tener romanticismo en tu día a día y ser un huracán cada momento sensual y sexual... Aun creo que eso me puede llegar. Es lo que quisiera en mi vida. Aunque no sé si me llegará.

- Pfff Espera un momento que me voy a incorporar - Intentó sentarse en la cama de mala manera. - Ayer levanté 140 kilos en prensa y tengo el culo echo polvo... - terminó de colocarse - ¡Ya está! Mira, antes lo hablaba con un amigo. Siempre he sido una bomba sexual. Reconozco y admito que mi mente es lo más cochino y perverso que hay en el planeta. Soy un puto demonio. He hecho cosas con las que la gente sueña en secreto... o se excitan viendo en películas para adultos pero nunca experimentan. Saber que una chica ha hecho o puede ser capaz de hacer esas cosas les excita, pero no la quieren como su mujer. Quieren una casta y pura... mientras sueñan con chicas como yo. Pero sólo un rato. Lo demás no importa. No les importa conocer lo que pienso, lo que siento, quién soy en realidad... y tengo que moverme yo por intentar demostrarlo. Pero no quieren verlo ni escucharlo.

- ¿Y eso me excluye entonces? ¿Quieres decir que soy como el resto y no voy a querer eso en mi vida? Es para saber qué pensar, si quieres ser mi amiga o algo más.

- Te acabarías cansando... Pero no hablo de tí, hablo de mi experiencia... de por qué dudo de lo que siento. Por qué igual no quiero sentir. En realidad, no nos conocemos.

- ¡Ah! Eso es posible, claro.. ¡Vale! ¡No hablo más!

- ¡Que no tonto!

- Sobre esto, digo.

Se hizo un pequeño silencio. Ella suspiró. Se le escaparon algunos sentimientos.

-¡Joder! Me encantaría estar ahora mismo ahí contigo...

- Tú ya me dirás qué vas queriendo...

- Me encantaría que me enseñaras TÚ Sevilla. Y que diga eso es grave... Me encantaría despertarme contigo - Al chico, al otro lado del teléfono, la sonrisa risueña le rozaba los lóbulos de las orejas.-Y hacer de todo y nada. Pero tú estás allí y yo aquí...

- ¿De todo y nada? Eso suena ambiguo.

- Si, de esos días que te levantas sin prisa y vas vagueando. Pero sales a tomarte algo, y luego a hacer no sé qué. Y te lías pero en realidad llevas todo el día sin hacer nada.

- ¡Pues vente ya! Así estamos los dos aquí. ¡Yo también quiero de eso! ¡Yo también quiero todo! ¡Hasta vaguear! Pasarnos horas en la cama... charlando, riéndonos, follando... Y, cuando nos apetezca, quemar el mundo.

- ¡Qué bonito suena!

- ¡PONGÁMOSLO EN PIE!